Una obra inmersiva que captura la quietud de un bosque ancestral. La composición se estructura a través de troncos esbeltos y oscuros que emergen de un suelo cubierto por un musgo esmeralda profundo, texturizado con una rica aplicación matérica. En lo alto, destellos de pan de oro genuino brillan entre el follaje sugerido, evocando rayos de sol que se filtran a través de la copa de los árboles e iluminan el bosque en un juego de contrastes sofisticados.