Esta obra captura la serenidad y fraternidad de un momento sagrado. La figura central irradia una paz profunda, invitando al espectador a una reflexión íntima sobre la unidad y la esperanza. Es una pieza que transforma cualquier espacio en un refugio de espiritualidad y calma.
Técnica y Estilo
De estilo impresionista moderno, destaca por su pincelada fluida y gestual. El elemento más distintivo es el uso magistral de la iluminación etérea, donde la luz parece brotar del lienzo, creando una atmósfera cálida y una textura visual vibrante.









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