Esta obra celebra la fuerza interior y la metamorfosis. La bailarina no solo danza; emerge de sus propias sombras envuelta en un fuego simbólico, representando la pasión indomable y la capacidad del espíritu humano para encontrar gracia y equilibrio incluso en medio del caos.
2. Técnica y Estilo
Con un estilo neo-impresionista vibrante, la pieza destaca por sus pinceladas gestuales y cargadas de textura. El elemento visual clave es el contraste entre la delicadeza técnica de la figura y la explosión cromática del vestido, que parece cobrar vida propia sobre el lienzo.









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